Ir al contenido principal

Entradas

Tenía sus cositas

Tenía la capacidad de eludir el presente a su entera discreción. De irse, perderse, dejar a todos en media conversación, con sus problemas poco impresionantes, con sus viditas siempre un pasito por detrás del modelo, con sus bodrios, con sus sentimientos, sus incapacidades e ideales patéticos. Sus amigos, los pocos que se aventuraban a las arenas movedizas que le rodeaban, lo conocían bien, algunos hasta conocían su historia. Algunos preferían callar con respeto, otros le admiraban. Otra gente, los pusilánimes sobretodo, optaban por incomodarse, por sentirse intimidados, por llamarle soberbio, por sacar al sol las inseguridades y enredarlas en sus cabellos cenizos. El se liberaba con un movimiento discreto, la indiferencia era su don. Prefería abstraerse. Un momento estaba ahí, segundos mas tarde, fijaba su mirada en un objeto, un poster en la pared, en su bebida, una planta mustia en una esquina, se ponía los audífonos, sacaba un libro, una libreta, un bolígrafo, se convertía en ...

Inundación

y querías llevar el asunto de forma decorosa, ordenada, muy limpita, con la calma de mujer adulta que te habías asignado, solo que el tenía otros planes, porque el señor era intenso, avasallador, medio fuerza de la naturaleza. Se apareció un día y te inundó la vida. Un temporal de agua tibia, la pecera volteada, los muebles rotos, el frigorífico abierto. Te dejó mal, peor de lo que estabas al comenzar, y te despertaste al día siguiente del día aquel que duró todo un mes, y tenias una resaca rarísima, y te pusiste a ordenar pero no sabías como ni donde comenzar, así que decidiste dejar todo así e irte al bar a tomar un cafe. El camarero dijo que la maquina se había estropeado, por eso (solo por eso) te pediste un vino, y luego otro, y otro más, y te terminaste una botella entera, y un chupito que te regaló el camarero tan bueno. Te bebiste todo no por necesidad sino porque la conversación estaba entretenida, y porque te preguntaba exacto lo que tenia que preguntar, y porque inclinaba l...

Visceral

Franz Lerch - Mädchen mit Hut (1929) Le pregunté como había dormido. Me contesto que había tenido un sueño triste. Me giré y pretendí que dormía. Conocía ese sueño triste porque había estado en el. Ibamos por la calle, de la mano, había sol y había nubes, aire adverso, caprichoso, por momentos frío,  por momentos caliente, rayos de sol cegando la vista, hablábamos de trivialidades, de compras, pagos, calendarios que nunca dejaban de adelantarse a nuestros pasos. Le pregunté si pensaba en el. La pregunta entró de contrabando, entre las patatas y el pan. Ella la entendió y no contesto, pero en cambio puso una cara dificilísima de interpretar, algo entre pena, cansancio y melancolía, con una pizca de desprecio para mi y otra de ilusión para el. Conocía ese pensamiento porque también había estado en el. Así como estoy en este sueño triste, en esta cama enorme y medio sucia, fingiendo dormir pero soñando que los sueños se acababan. Your toes in the dirt And the cha...

Lagarto

gustave courbet the man made made by fear Pasas las páginas de la vida, leyéndote solo los titulares, lo subrayadito, te saltas las canciones, directo al coro, vives  insatisfecho, con comezón, con la comida sin sal, con la cerveza tibia, el viento en contra, pisando caca, con ansiedad, con tu jeta de lagarto sonriente, con el alma reseca, las manos cuarteadas, azuladas, las pupilas tristes. De vez en cuando te cortas las uñas pero siempre te vuelven a crecer y te arañas y te hieres y hieres a otros, y te duele el dolor, el tuyo y ajeno. Luego viene otro, mas grandote, mas bravo y sobretodo con un cabreo más grande que el tuyo, viene y te parte el hocico. Y conversas suavecito, con mucha maña, dándotelas de interesante, y el gustito te dura tan poco, porque las miradas no te admiran, porque las palabras que escuchas no te acarician el ego, porque el puto invierno demoró demasiado en irse y puto calor no te dio tiempo de cambiar de piel. Carajo, no hay respeto. W...

Farsante

Era guapa. Mas guapa que en las fotos (las fotos esas en las que siempre encontrabas algún detalle con que inferiorizarla. Esa incapacidad tuya de estar a la misma altura con la gente. Ese afan de querer subirte encima de todos, porque desde las alturas todo se veía todo mejor, pensabas tu, porque desde las alturas la caída era más dura, pensaba ella). Esa sería la primera de las sorpresas que te llevarías. Porque aquel día (tienes que admitirlo) todo te tomo por sorpresa. Te la imaginaste de mil maneras, con todo tu mundo y tu supuesto conocimiento de gente habías hecho un mapa de su personalidad. No contabas con que su mundo era mas grande que el tuyo y que ella en particular tenía el talento para ser todo (absolutamente todo) lo que tu no te imaginabas, vaya contrasuelazos que te diste aquel día. Uf que magullado quedaste. Y el problema no era ella con su belleza sino tu con tu falsa voluntad. Con eso de andar vociferando babosadas que ni tu mismo creías. Tu y tus proclamaciones b...

El fulano

El silencio no era lo suyo, tampoco el escándalo. Lo suyo era un eterno zumbido y una  tremenda  tendencia a evadir todo tema espinoso. Por hablar y no decir. Que se me poncho la bici, que lo complicado  de  encontrar filete de atún fresco hoy por hoy caray, que las vacaciones tan lejanas aun, que  los  zapatos de calidad, la pelusa de ombligo, la cena de esta noche, y por supuesto el clima. Yo detectaba un temor al silencio, a mirar a los ojos, a pronunciarse, a cuestionar, a chocar, a emocionare, a colorear fuera de las lineas, a hacer barricada en una esquina y defender territorio con mordiscos y zarpazos, a rasgar piel, a sacar sangre, a la fiebre y el sudor frío. Lo suyo era una sopita caliente, sweater de lana mullida, fraternidad con los míos, yerno ideal, tedioso, sobrio, competente, el peso enorme de la condescendencia, del honor, el amor a la patria, la fe en Dios (a mi madre se le respeta carajo). Muchos jamases y lo a...

Nuestra heroína

Te gustó por muchos motivos, pero sobretodo porque tenía esa sobredosis de personalidad que apisonaba a cada blandengue que se le ponía delante. Incluido tu (y toda tu predictibilidad). Como el día que en pleno bus repleto de gente se le ocurrió comerse una naranjota cojonuda a zarpazos (y respectivo derrame de líquidos). La adoraste por eso, también porque por esos tiempos andabas rodeándote de lagartos que aparentaban mucho mundo y que (entre tanto) no dejaban de cagarse en los pantalones. Pensabas que era lo más autentico que habías conocido nunca pero no se lo decías porque sabías que te daría una hostia. Llevaba un vestidito color rojo sangre con bobos. Tenía la piel blanca como el papel y el cabello muy mal cuidado. En verano andaba siempre en chanclas (como para no desentonar con todas sus osadías). Tenia peinado de hombre y voz áspera. Guapa no era. Si muy atractiva. Coincidimos en ello aquella vez que la esperamos en vano. No se olvidó de la c...

Utilitario

Se acodó en la barra al mismo tiempo que yo. Nos miramos. Nos miramos otra vez. Le cedí el turno. Era indiferente a la amabilidad. Pidió un trago con jugo de tomate. Comenté su originalidad. Ella comentó mi comentario. Alguien pasó por un costado. Nos arrojo un tema en el regazo. Lo tomamos cada quien por su lado. Lo hicimos añicos en segundos. Encontramos otros retazos de palabras en el suelo. Las recogimos. Nos servimos cada quien hasta la saciedad. Nos regalamos sonrisas, un brindis, mas miradas. De puro aburrimiento decidimos meternos en temas caleidoscopios, demasiado ignorantes, demasiado prepotentes. Salimos manchados y despeinados por el otro lado. Quizás un poco excitados también. Yo porque le veía la pierna y ese panty negro. Ella no sé que mierda me veía. Por un rato  jugamos a las opiniones. A llamarnos cosas. Sordos, ciegos y testarudos. Atinamos a sacar el muestrario de humanidad que llevábamos guardado en el bolsillo interior de la gabardina....

Retrospectiva

Escribo de prisa por miedo a olvidar. Me atropello, olvido palabras, garabatos a luz tenue. Adormecido, con tu olor aun en la piel, con el sudor seco en la espalda, con calor pelmazo, alucinado y un poco triste también. Hemos esperado tanto que ahora ya nada tiene el sentido que merece. Un gusto lánguido. Nuestro unfinished business. Sabemos que ésta debió ser nuestra historia. No la historia alternativa que es la realidad. Que todo debió haber ocurrido hace mucho, en esos años que anduvimos juntos, de aquí para alla en amistad tímida, cuando comentábamos temas robustos y guardábamos silencio a falta de mejor. En uno de esos paseos sin rumbo escapando de la ciudad grotesca. O en aquella noche de baile, de borrachera y media, cuando te dejé en tu puerta y me dijiste que te ayude a abrirla. Eras torpe para insinuarte y yo tímido para ponerme a la altura. Te hiciste platónica entre tanta inocencia. Aparecieron distracciones. Las oportunidades se cansaron de presentarse. Nunca v...

Selfie de pies

 Scott Kahn - Resting Waiting Me di cuenta que era solitaria cuando descubrí esa foto pegada al espejo de su tocador. Ella se alistaba en el baño. Ibamos a salir no sé adonde. Yo la esperaba observando todo. Casi buscando coincidencias entre ambos. De más decir que ya todo aquello se iba por el desfiladero de la desazón. En la foto se veían solo sus pies descalzos. Pálidos y huesudos sobre una alfombra persa. Era una toma furtiva, oscura, sin aspiraciones, como probando la cámara. Supe que su soledad era clandestina y haber descubierto ese detalle era para mi como compartir un secreto bonito e insignificante. Quizás yo también alguna vez había hecho fotos de mis pies. En algún momento de levedad aburrida, como cuando las circunstancias no están a la altura del momento. Al salir del baño me miró intentando sonreír. Yo vi la consternación y supe que había invadido su lugar. Que venía a expulsarme para siempre. Don't get me wrong if I come and go like ...